La gravedad puede variar mucho de un niño a otro.
Hoy en día, gracias a la medicina fetal, muchas de estas cardiopatías pueden ser diagnosticadas antes del nacimiento, lo que permite planificar el parto en hospitales preparados con unidades de cardiología y cirugía cardíaca pediátrica. En algunos casos muy específicos incluso se puede tratar al bebé dentro del útero.
Lo importante es que, con el tratamiento adecuado, la mayoría de los niños puede tener una vida plena, activa y feliz.
Las cardiopatías congénitas son un reto, pero también una oportunidad para demostrar que la ciencia, la solidaridad y el amor pueden transformar la vida de un niño y su familia.
